No somos una startup más de Madrid o Barcelona contando lo que el campo necesita. Somos del Pirineo. Lo construimos desde aquí, para los que pisan el monte de verdad.
Eliminar la incertidumbre sobre dónde está y cómo está tu rebaño. Hacer que la ganadería extensiva sea más segura, más rentable y más digna. Que cualquiera —tradicional o joven— pueda vivir del campo sin renunciar a la tecnología.
Pertenecemos al campo. Diseñamos desde dentro del oficio, no desde un despacho de Madrid.
Lo que construimos tiene que aguantar montaña, lluvia, hielo y años. Sin excepciones.
Hablamos castellano de tú. Damos soporte como un vecino, no como un call center.
Tecnología avanzada con interfaz simple. Un botón, una decisión, una alerta clara.
Baterías intercambiables, diseño reparable, vocación de durar. Compromiso con el paisaje.
No vendemos lo que no tenemos. No inflamos. Si algo falla, lo decimos. Y lo arreglamos.
Una borda es la construcción de piedra del Pirineo donde dormía el pastor cuando subía con el ganado al monte. Refugio austero, sólido, colocado estratégicamente para acompañar al rebaño en sus desplazamientos. Una arquitectura humilde nacida del oficio.
Llevamos siglos resolviendo los problemas del ganado con lo que teníamos a mano. Hoy lo que tenemos a mano son los satélites. Es coherente. Es justo.
Borda es el refugio digital del rebaño. Lo que la borda de piedra hacía en el monte, lo hace ahora la red de Borda en el cielo.